Apareció de la noche a la mañana: el misterio de la Virgen María de Clearwater

Una mañana tranquila de diciembre de 1996, un edificio de oficinas común en Clearwater se convirtió en el epicentro de algo que nadie lograba explicar. No hubo pancartas, ni multitudes, ni aviso. Solo una suave mancha de color que se extendía por la fachada de un edificio de servicios financieros, captando la luz de una forma que hacía detener a la gente en seco. A media mañana comenzaron los susurros. Por la tarde, los autos avanzaban prácticamente en cámara lenta. Y al anochecer, muchos de los presentes estaban convencidos de que estaban viendo a la Virgen María.

La imagen apareció apenas días antes de Navidad, brillando en azules cambiantes, rosados y dorados. Tenía un aire accidental e íntimo, como si se hubiera colado en el mundo sin pedir permiso. La gente se reunió en silencio al principio, sin saber exactamente qué veía ni cómo reaccionar. Algunos se persignaron. Otros se quedaron mirando en silencio. Unos cuantos lloraron sin entender por qué. Fuera lo que fuera, no se comportaba como un espectáculo: se comportaba como una presencia.