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¿Es seguro beber gaseosas durante el embarazo?

El embarazo es una etapa de cambios, y uno de los aspectos que la futura madre debe tomar en cuenta más de lo habitual es su alimentación. Y es que cuando se trata de lo que puede o no puede comer una embarazada, la lista de “no” es bastante larga, porque su nutrición no solo la afecta a ella, sino también al bebé. Uno de los productos que suelen aparecer en casi todas las listas es la gaseosa. Si eres alguien que acostumbraba a tomarse una de estas bebidas refrescantes de vez en cuando, esta prohibición pudiera resultar molesta. Pero, ¿realmente es tan malo beber gaseosas durante el embarazo? Demos un vistazo.

El tema de la cafeína

Diversos estudios médicos señalan que las mujeres embarazadas no deben consumir más de 200 mg al día de cafeína, y esta ya es de por sí una cifra elevada. Un vaso de refresco de cola, el más popular, puede tener unos 40 mg de cafeína. Quizás pienses que esto representa menos de la cuarta parte del límite diario, pero debes tener en cuenta que otras cosas, como el té, el café, el chocolate y algunos dulces y golosinas también tienen cafeína, y todo suma.

Efectos del exceso de cafeína

La cafeína es un estimulante. Si tu creciente barriga ya te está dando problemas para descansar, el exceso pudiera empeorar la situación e incluso causarte insomnio. También puede elevar tu presión sanguínea y frecuencia cardiaca, o provocar acidez estomacal, gases y aumentar la frecuencia de la micción (irás al baño a cada rato). Demasiada cafeína también eleva el riesgo de abortos y puede afectar al feto, alterando su desarrollo o causando cambios en su patrón de sueños. Algunos estudios vinculan el exceso de cafeína con defectos de nacimiento o partos prematuros.

No olvidemos el azúcar

Una lata de gaseosa regular puede tener hasta 40 gramos de azúcar. Esto no solo puede hacerte aumentar demasiado peso durante el embarazo, sino que también pudiera incrementar el riesgo de desarrollar diabetes gestacional, o incluso diabetes tipo 2 después del parto. Esta patología acarrea complicaciones tanto para ti como para tu bebé. Un estudio publicado por el Centro Nacional para la Información Biotecnológica de Estados Unidos señala que beber más de una bebida azucarada al día pudiera aumentar el riesgo de parto prematuro. Otro estudio señala que se pudiera afectar también las capacidades verbales y cognitivas del niño, así como causarle problemas de peso.