8 animales salvajes que las culturas antiguas domaron con éxito (2 of 5)

Los antiguos griegos (comadrejas)

Siglos antes de que el gato doméstico se convirtiera en la solución común para el control de plagas en Europa, los griegos antiguos recurrían a un depredador mucho más pequeño y combativo: la comadreja. Ágiles y veloces, eran expertas cazadoras de ratones y ratas, impidiendo que consumieran los granos almacenados, tan cruciales para alimentar a las personas y al ganado. Aunque podían ser domesticadas en cierta medida, no fue posible eliminar por completo su agresividad mediante la cría, y eso terminó por relegarlas frente a los gatos.

Los cartagineses del norte de África (elefantes de guerra)

Hoy en día seguimos recordando a la antigua Cartago —en el territorio que ocupa la actual Túnez— por su audaz uso de elefantes en la guerra. El ejemplo más célebre ocurrió durante la Segunda Guerra Púnica, cuando el legendario general Aníbal cruzó desde la península ibérica (la España de hoy) con una caravana de 37 elefantes y recorrió cerca de 1.500 millas (2.400 km) hasta el corazón de Italia. El espectáculo aterrorizaba a los enemigos: bestias enormes, entrenadas para lanzarse directamente contra las filas enemigas, algo que los europeos jamás habían visto. Esos elefantes, capturados en libertad, se domesticaban con recompensas de comida, correcciones y contacto humano constante hasta acostumbrarlos. El impacto inicial fue letal para la moral rival, pero el gran consumo de alimento y la alta sensibilidad de los animales al frío (algo que no padecían en el norte de África) los volvía poco prácticos a largo plazo. De hecho, cuando Aníbal llegó al norte de Italia, todos menos uno de sus elefantes habían muerto por hambre o por las bajas temperaturas.