Apareció de la noche a la mañana: el misterio de la Virgen María de Clearwater (3 of 4)

Pero en mayo de 1997 el ambiente cambió. Vándalos arrojaron un líquido sobre la pared, deformando la imagen y dañando el rostro de la Virgen. La reacción fue inmediata e intensa: se convocaron vigilias, la gente lloró abiertamente y se hicieron llamados al perdón, no solo por el acto sino por la ira que pudo haberlo motivado. Aquella misma noche, fuertes tormentas cruzaron Clearwater; al amanecer la pared estaba limpia y la imagen parecía restaurada. Para los creyentes fue una señal; para los escépticos, el resultado previsible de la lluvia y las corrientes. En cualquier caso, la historia se volvió más profunda.

En 1998 el lugar sumó otra dimensión. El escultor texano Félix Ávalos fue comisionado para crear un crucifijo para los terrenos. Durante dos años talló cedro hasta dar forma a una figura monumental de Cristo —nueve pies de altura, montada en una cruz de 21 pies que pesaba más de una tonelada. El 3 de junio, trabajando solo de noche, dio el corte final. Abrumado por la emoción, llamó a su esposa entre lágrimas, incapaz de explicar lo que sentía. Para él, la obra no era solo simbólica: era algo profundamente personal.