¿Eres de sueño ligero pero funcionas normalmente? Aquí hay 3 señales de que podrías compartir un rasgo genético raro

¿Eres de los que se acuestan a las 11 p. m. y, sin embargo, se levantan tan frescos como una lechuga a las 4 a. m.? Podrías formar parte del exclusivo club del “gen del sueño corto”. Según estudios, nuestro ritmo circadiano está, en buena medida, determinado por la genética, y una pequeña fracción de la población nació con la capacidad de rendir perfectamente con muy pocas horas de sueño. Todo gracias a una mutación genética que, si vamos a llamarlo por su nombre, funciona casi como un superpoder. Estas personas afortunadas pueden dormir apenas 4 horas y despertarse listas para comerse el día (y subir montañas). Lo digo en sentido figurado… aunque, como verás más adelante, probablemente sea literal también.

Puedes agradecerle a la investigadora Ying-Hui Fu y a su equipo de la Universidad de California-San Francisco por el hallazgo del “gen del sueño corto”. En 2009, ese grupo identificó variaciones en los genes DEC2, ADRB1 y NPSR1 vinculadas a gente que necesita mucho menos sueño del habitual y que se despierta sintiéndose bien, sin sufrir las consecuencias negativas típicas de la falta de sueño. Los participantes del estudio eran miembros de la misma familia, lo que confirmó que estos rasgos se heredan genéticamente. ¿Y cuáles son las ventajas de necesitar apenas unas 5 horas de sueño por noche como máximo? ¡Qué bueno que lo preguntes! Aquí tienes tres.

1. Mayor productividad

¿Harto de arrastrarte fuera de la cama cada mañana? Eso no pasa cuando tienes el gen del sueño corto. Hay indicios claros de que quienes necesitan menos horas de sueño aprovechan ese tiempo extra: suelen tener personalidad tipo A, ser ambiciosos, ver la vida con optimismo y tener un carisma que atrae a los demás. No es sorpresa que muchos de los sujetos portadores de este gen fueran corredores de maratón, mostrando rasgos físicos y fisiológicos excepcionales. Además, no presentan las consecuencias negativas asociadas a la privación de sueño, como obesidad, diabetes, depresión o enfermedades del corazón.