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7 parejas inusuales que demuestran que el amor no tiene fronteras

Mucho se ha dicho acerca de que para que una relación funcione, las personas deben ser compatibles. Pero existen algunos casos en los que esa compatibilidad no es tan “obvia” a los ojos de los demás, que incluso llegan a preguntarse cómo se formó esa unión. Acá te presentamos 7 parejas digamos… inusuales, que seguramente te sorprenderán, pero que también te demostrarán que el verdadero amor supera todos los obstáculos y no conoce fronteras.

1. Shane Burcaw y Hannah Aylward

“Los extraños asumen que mi novia es mi niñera”. Este fue el divertido título que Shane Burcaw, de Estados Unidos, le puso a uno de sus tres libros. Shane nació con atrofia muscular espinal (AME), una enfermedad genética que daña y mata las neuronas motoras. Por eso, desde los 2 años de edad usa silla de ruedas y tiene problemas de movilidad. Su esposa, Hannah Aylward, es completamente opuesta: alta, atlética y completamente funcional. Ambos tienen un canal en YouTube en el que responden con humor y mucha paciencia a preguntas y críticas sobre su relación, incluyendo su vida sexual. Verlos es toda una inspiración.

2. Elisany Silva y Francinaldo Da Silva Carvalho

Ambos son de Brasil. Francinaldo Da Silva Carvalho es un hombre “común y corriente”, constructor, que en 2012 conoció a la modelo Elisany Silva, comenzaron una relación y se casaron en el 2015. Lo llamativo de esta relación es que él mide 1.65 metros y ella 2.07 metros. Y es que Elisany fue nombrada la adolescente más alta del mundo por el Guinness World Records en 2014, y hoy es considerada la mujer más alta de su país. Su tamaño se debe a que sufre de gigantismo, una condición causada por una sobreproducción de la hormona de crecimiento. A pesar de la diferencia, ambos son felices y tienen un hijo.

3. Anton Kraft y China Bell

Anton Kraft es un fisiculturista estadounidense tiene enanismo. Mide apenas 1.32 metros de alto y sus médicos le han dicho en varias oportunidades que el levantamiento de pesas puede ser nocivo para su salud. Pero él se niega a dejar esta actividad. Esta no es la única forma en la que Anton rompe barreras. Él y su ahora esposa, China Bell, son la prueba de que el tamaño no importa. China es una mujer transgénero que mide 1.90 metros, así que siempre son el blanco de las miradas cuando van tomados de la mano por la calle. Ella dijo que al principio tenía dudas sobre aceptar salir con alguien más pequeño, pero ahora afirma que se alegra de haber accedido. Y él asegura que es el hombre más afortunado del mundo.