10 vestidos de novia icónicos que quedaron grabados en la historia

Para muchas novias en el mundo, la inspiración de su vestido no viene de una revista especializada o de las recomendaciones de la vendedora en una tienda, sino de los modelos usados por otras mujeres que admiran. Y, en la mayoría de los casos, estas son artistas, miembros de la realeza o celebridades que estamparon su estilo personal en su traje de bodas, haciéndolo inolvidable. Acá te presentamos 10 vestidos de novia famosos que se convirtieron en íconos y, décadas después, siguen teniendo un lugar importante en la historia de la moda.

1. Isabel II

Cuando la entonces princesa y futura reina británica se casó con Felipe, duque de Edimburgo, en 1947, el Reino Unido pasaba por una época de crisis económica, pues la Segunda Guerra Mundial recién terminaba. Así que la propia Isabel II tuvo que reunir cupones de racionamiento que el Gobierno entregaba en ese momento para pagar por parte de los materiales. Aunque el diseño encargado a Norman Hartnell era considerado “sencillo” para los estándares reales, el vestido terminó siendo una obra de arte, con un corsé de escote de corazón, falda larga de satén duquesa y 10.000 perlas y piedras preciosas.

2. Priscilla Presley

En mayo de 1967, el “rey del rock and roll” Elvis Presley se casó con Priscilla Beaulieu, relación que había mantenido relativamente a escondidas de sus fans. La hermosa joven usó un vestido blanco con perlas y mangas largas de encaje, una tiara y un velo de tul de casi un metro de largo. No era de un diseñador reconocido, sino que lo consiguió en una tienda del famoso almacén estadounidense Westwood. La simplicidad del traje fue la representación perfecta del look glamoroso de los años 60, e incluso hoy, muchas novias que se casan en las capillas de Las Vegas con temática de Elvis buscan un vestido parecido al de Priscilla.

3. Audrey Hepburn

El vestido de corte a media pierna, entallado, con manga larga y falda vaporosa, que usó la hermosísima actriz Audrey Hepburn cuando se casó con el actor Mel Ferrer, es uno para los libros de historia. La ceremonia secreta, celebrada en 1954 en Suiza, fue una de las dos bodas de la artista. El vestido fue obra de Pierre Balmain, fundador de la casa de moda francesa Balmain, y aun hoy es fuente de inspiración para muchas novias que buscan un estilo clásico y elegante.

4. Josephine Baker

Una mujer que siempre estuvo adelantada a su época, desde sus opiniones sobre los derechos civiles hasta su innata sensualidad, fue Josephine Baker. La bailarina, cantante y actriz francesa-estadounidense de origen afroamericano, considerada la primera vedette y estrella internacional, se casó en 1947 con el compositor Jo Bouillon, con un vestido de escote cuadrado y talle ajustado, cinturón alto y mangas largas y abombadas. El vestido clásico sigue estando vigente hoy en día, aunque ella, como era de esperarse, lo “elevó” con un dramático sombrero con plumas.

5. Jackie Kennedy

Un vestido que quedó grabado en la memoria de millones de personas, pero con un origen estresante. Jacqueline Lee Bouvier se casó en 1953 con el entonces senador y futuro presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, vistiendo un hermoso traje de la diseñadora afroamericana Ann Lowe, con hombros descubiertos, corpiño con drapeados y una voluminosa falda con flores de cera. Lowe y su equipo tardaron dos meses en elaborar el vestido, pero 10 días antes de la boda, una inundación en su taller lo destrozó. La hábil diseñadora logró crearlo de nuevo, y el esfuerzo valió la pena, porque pasaría a la historia como uno de los vestidos de novia más icónicos.

6. Elizabeth Taylor

La legendaria actriz estadounidense de ojos violeta se casó ocho veces, dos de ellas con el actor británico Richard Burton, a quien conoció en el set de “Cleopatra”. La primera vez fue en 1964, y fiel a su estilo nada tradicional, Elizabeth optó por un vestido de chifón en tono amarillo caléndula, estilo babydoll con margas largas, obra de Irene Sharaff, quien fue la diseñadora de vestuario de la mencionada película. Ella se veía hermosa y fue una de las primeras en demostrar que los vestidos de novia no tienen que ser blancos.

7. Bianca Jagger

Chic sin esfuerzo. No hay otra forma de describir el traje blanco de chaqueta entallada y falda satinada de Yves Saint Laurent que la modelo y socialité nicaragüense Bianca Pérez-Mora usó cuando se casó con el vocalista de la banda de rock británica Rolling Stones, Mick Jagger, en 1971. Su elección estuvo adelantada a su época, pero combinó perfectamente con la ubicación de la ceremonia, St. Tropez, y años después sigue siendo una inspiración para las novias modernas.

8. Carolina de Mónaco

Para muchos, el gran amor de la princesa Carolina de Mónaco fue el fallecido empresario italiano Stefano Casiraghi, con quien se casó en 1983. Pero fue su vestido de novia que usó en su boda anterior, con el banquero Philippe Junot en 1978, el que quedó grabado para la posteridad. En contraste con los trajes pomposos y rígidos que acostumbrábamos a ver en las bodas reales, la joven princesa Carolina usó un fluido diseño de Marc Bohan para Dior, elaborado en encaje blanco y mangas largas acampanadas. Es un modelo muy favorecedor y que sigue vigente hoy.

9. Grace Kelly

Con una historia de amor que parece sacada de un cuento de hadas, la actriz estadounidense Grace Kelly se convirtió en una princesa real al casarse con el príncipe Rainiero de Mónaco en 1956 (y un año después tuvieron a su hija Carolina, de quien hablamos en el punto anterior). El vestido de ensueño fue una creación de la diseñadora ganadora de un Óscar Helen Rose. Elaborado con casi 90 metros de seda y cientos de perlas, escote alto con mangas largas de encaje y una falda en forma de campana, se nota que fue necesario bastante trabajo en su confección.

10. Diana de Gales

Sin dudas, uno de los vestidos de novia más icónicos del último siglo fue el que usó Diana Spencer en su boda con el príncipe Carlos en 1981, convirtiéndose así en princesa de Gales y parte de la familia real británica. Fue obra de los esposos diseñadores David y Elizabeth Emanuel, y se estima que costó unos 115.000 dólares. El traje de tafetán marfil cubierto de lentejuelas, encaje y miles de perlas, con mangas de farol y falda voluptuosa, era lo suficientemente dramático y pomposo para convertirse en el vestido más deseado por las novias de la llamativa década de los 80. Su cola de casi 11 metros ha sido la más larga en la historia de las bodas reales.